Meditación: una herramienta para vivir mejor

Descubre qué es la meditación y cuáles son sus beneficios

Meditar era algo inusual que en los últimos años se ha convertido en algo completamente normal y universal.

Todas las personas meditan: desde los hippies y buscadores espirituales, pasando por los grandes empresarios y coaches de vida hasta las madres de familia e influencers de salud y bienestar.

Todas las celebridades lo incorporan en su rutina de las mañanas. Todos los psicólogos y terapeutas lo prescriben en sus recetas. Los hospitales empiezan a utilizarlo como una herramienta complementaria a los tratamientos propuestos.

En las escuelas, los niños aprenden a respirar y estar en silencio durante más tiempo.

La ciencia desvela cada día nuevos beneficios sobre esta maravillosa práctica: se ha demostrado que la meditación puede transformar por completo el funcionamiento del cerebro.

La neurociencia sabe que esta práctica espiritual tiene unos efectos empíricos en el cuerpo.

En The Organic Republic queremos que tu momento de autocuidado capilar se convierta en un momento de relajación y meditación. Si quieres saber cómo hacerlo, consulta nuestro artículo sobre los masajes capilares. Allí encontrarás una pequeña práctica de mindfulness, perfecta para incorporar a tu rutina de higiene diaria.

Pero... ¿qué es la meditación?

La meditación es una práctica que permite enfocar la atención. A través de la conexión con la respiración, el practicante logra anclarse. Esto le permite relajarse y concentrarse; esto le prepara para la meditación verdadera.

A través de la observación de los pensamientos, el individuo empieza a desidentificarse de su mente y se convierte en el testigo que observa sin juzgar ni rechazar todo lo que aparece.

Es como si fuera el lector de un libro: contempla lo que le ocurre al personaje principal sin atarse a él u opinar sobre él.

Esto, aplicado a nuestro día a día, significa que en vez de colocarnos como actores y víctimas, nos convertimos en observadores y creadores. En vez de sentirnos tristes, observamos la tristeza y con práctica y paciencia, utilizamos esta tristeza como una maestra. Los grandes meditadores son capaces de transformar estados emocionales como la depresión o la ansiedad en brotes de alegría, felicidad y amor por la vida.

¿Cuáles son los beneficios de la meditación?

Los efectos positivos de la meditación son muchos:

- nos permite conectar con el momento presente, dándole un gran respiro a la mente

- relaja el sistema nervioso central, activando las funciones de relajación y descanso del sistema parasimpático

- desarrolla habilidades como la concentración, el enfoque, la creatividad, la memoria, la visión amplia de las cosas

- aporta perspectiva y nos permite ver la vida desde un enfoque más certero y real

- ayuda en la toma de decisiones importantes

- mejora las relaciones personales y laborales

- desarrolla la compasión, la empatía, la generosidad y la amabilidad

- nos conecta con la paciencia y la ecuanimidad

- puede revertir estados emocionales apáticos y depresivos

- es el antídoto perfecto para los brotes de ansiedad y estrés desmedidos…

Como hemos mencionado antes, la neurociencia desvela cada día nuevos descubrimientos sobre esta práctica que los grandes sabios descubrieron hace milenios. Además, se puede meditar de muchas maneras. El objetivo final de la meditación es que logres vivir en todas las áreas de tu vida desde un estado meditativo y contemplativo. Esto no significa que dejes de hacer: esto significa que haces con todo tu ser. Toda tu presencia está enfocada en la actividad; dedicas toda tu energía a una cosa específica. Esto te garantiza el éxito en todas las áreas de tu vida.

Práctica de Meditación para principiantes

Aunque existen meditaciones muy profundas y avanzadas que pueden llevarte a percibir otras dimensiones de la realidad, meditar es en realidad muy simple y accesible.

Empieza con meditaciones cortas y cada día ves avanzando en tu disciplina. No seas impaciente: cada meditación te traerá algo siempre.

Colócate en una postura cómoda.

Puedes sentarte sobre un silla (con los pies sobre el suelo), un cojín (con las piernas cruzadas) o un soporte acolchado.

Deja que tus manos reposen sobre el regazo.

Cierra los ojos y relaja los hombros.

Intenta, si puedes, mantener la espalda erguida.

Poco a poco, a tu ritmo, conecta con tu propia respiración.

Siente el aire entrando y saliendo por tus fosas nasales.

Observa como al inhalar tu pecho se expande, tus costillas se abren.

Observa como la exhalar tu pecho se vacía de aire, tus costillas se cierran.

Inhala por la nariz.

Exhala por la nariz.

A tu ritmo y sin prisa.

¿Cómo te encuentras?

¿Qué pensamientos navegan por tu mente?

Obsérvalos sin juzgarlos. Como si fueran olas en el mar. Que vienen y van.

Si no logras distanciarte de ellos, no pasa nada. No te critiques. Simplemente respira.

Con tiempo, paciencia y disciplina empezarás a desvincularte de tu papel de actor para ser el observador, y más adelante el creador. Todo requiere de un proceso. No tengas miedo. 

 

Foto: Revisa ELLE

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