Frizz y encrespamiento: cómo prevenirlo y lucir un cabello sano
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¿Qué es el frizz y por qué aparece?
El frizz, también conocido como encrespamiento, no es solo una molestia estética: es una señal de daño en la fibra capilar. Esto ocurre cuando la cutícula, la capa externa protectora del cabello, se daña y se vuelve permeable a la humedad ambiental. El resultado: las fibras del cabello se desalinean y se expanden de forma desordenada, dando esa apariencia de “pelo electrizado” o sin control.
Durante el invierno, con aire frío, calefacción, lluvia o cambios bruscos de temperatura, este efecto se intensifica, porque el cabello pierde hidratación y fortaleza de su barrera protectora.
Señales de que tu cabello está sufriendo frizz
- Cabello con volumen descontrolado y esponjoso.
- Textura áspera al tacto.
- Mechones más secos o con apariencia “eléctrica”.
- Mayor encrespamiento al estar al aire libre.
Cómo combatir el frizz de forma eficaz
Aquí tienes estrategias prácticas y respaldadas por expertos para reducir el encrespamiento:
1. Hidrata profundamente la fibra capilar
Utiliza productos con ingredientes que imiten la barrera lipídica del cabello como:
- Ceramidas
- Aceites vegetales (argán, jojoba)
- Manteca de karité
Estos ingredientes ayudan a sellar la cutícula y retener la humedad.
2. Cuida tu rutina de lavado
Evita lavados con agua muy caliente y productos agresivos que puedan despojar al cabello de sus aceites naturales.
3. Corrige desde dentro
Una alimentación rica en Omega‑3, zinc y biotina puede ayudar a fortalecer la fibra desde la raíz.
Mitos comunes sobre el frizz
❌ “Cortar las puntas elimina el frizz”
Esto no es del todo cierto: el frizz puede afectar a toda la fibra, no solo a las puntas, por lo que cortarlas solo mejora temporalmente el aspecto.
Productos para eliminar el frizz
Los mejores productos para prevenir y combatir el encrespamiento son los productos hidratantes, como nuestro Tratamiento Anti frizz que combina nuestro champú nutritivo junto con nuestra mascarilla nutritiva.
El frizz no es solo un problema estético, sino un síntoma de daño capilar real. Ajustar tu rutina, hidratar de forma profunda y proteger tu cabello tanto externa como internamente puede marcar una gran diferencia en cómo se ve y se siente tu melena.